CÓMO CUIDAR DE UN RESFRIADO EMBARAZADA

Sí, cuidar: porque no olvidemos que los constipados, al igual que la gripe, no requieren de ningún tipo de medicamento. No existe remedio que “cure” de por sí un resfriado. Tienen su ciclo propio y si no los entorpecemos, pasan solitos gracias a la actuación sabia de nuestro cuerpo. Lo que algunas personas suelen tomar (esos medicamentos que tanto se anuncian en la tele) sólo sirve para enmascarar las molestias que nos producen, en ocasiones haciendo que no nos cuidemos correctamente al tener una falsa sensación de estar bien.

ADVERTENCIA: Este artículo sólo expresa mis opiniones personales y no expertas sobre el tema. Consulta siempre con un profesional, especialmente en caso de fiebre, infección, duda o de situaciones especiales.

 

Yo siempre me cuido los resfriados de forma natural, y si es gripe, evalúo sobre la marcha si puedo soportarla con remedios naturales o decido acudir al médico y tomar alguna ayudita química. Sólo me ha pasado una vez. Pero con el embarazo hay que extremar los cuidados y además no todos los remedios naturales son válidos (no olvidemos que son remedios reales, con efectos tangibles sobre nuestro cuerpo, por mucho que vengan directamente de la Madre Naturaleza). Así que te voy a contar cómo lo hago yo para pasar un resfriado de forma natural durante el embarazo:

 

Aquí te dejo unos consejos básicos que sigo:

0. Atájalo. Muchas veces notamos por unos segundos colarse el frío por los riñones, pies, garganta… sé rápida, tápate y descansa de inmediato, aunque te parezca exagerado. Prevenir el constipado con alguno de los remedios de abajo antes de que se desarrollen síntomas nunca está de más.

1. Reposa. Si estas dolencias tienen su propio ciclo y nada salvo tú misma las cura, entonces lo más sabio es reservar energías para que tu cuerpo tenga todas las fuerzas a disposición para hacer su labor. Esto es de vital importancia durante el embarazo, porque el sistema inmune está ligeramente deprimido (para que el embarazo vaya bien) y todas nuestras energías se están dirigiendo, y seguirán haciéndolo, a gestar a ese bebé. Así que las poquitas energías que te sobran es importante que las dejes a disposición de tu cuerpo. Métete en cama, merece muchísimo la pena para curarse a buen ritmo y evitar recaídas posteriores. Baja el ritmo: prioriza tu salud por esta vez y deja todas tus actividades habituales, incluso deja de ir al trabajo. Créeme, no quieres arrastrar un constipado mal curado durante todo el embarazo.

2. Pide ayuda para cuidarte. El estado emocional afecta a nuestro sistema inmune, que ya decíamos que de por sí está bajo mínimos en esta época de nuestra vida. Pide mimos, que te cocinen, que te acerquen un zumo a la cama, habla con amigas, lee libros entrañables y aparta temporalmente todo lo que te pueda estresar.

3. Elimina leche y lácteos. Por fomentar la fabricación de flemas y mucosidad.

4. Limita estos alimentos por fomentar la mucosidad y/o aportar frío al organismo: harinas refinadas, azúcar, aditivos químicos, frutas tropicales, fritos, carnes. De hecho, si quieres limitarlos en tu dieta habitual, notarás beneficios en tu salud… ya lo trataremos en otro artículo.

 

Una lista de remedios que uso y que se pueden escoger según gustos y necesidades:

  • Ume sho kuzu: el kuzu es el almidón de la raíz de una planta y se usa en cocina japonesa. Este ingrediente te ayudará con la fiebre, el dolor de cabeza, el intestino, las vías respiratorias y te revitalizará, así que básicamente es el remedio más completo que se puede tomar. Yo te propongo una rica sopa llamada “Ume sho kuzu”. Toma dos o tres tazas al día y lo notarás. Esta sopa incluye ciruela Ume, que te ayudará con el cansancio, a desintoxicar y mejorará el mareillo típico de estas dolencias. Todos los ingredientes están en tu ecotienda o herbolario. Receta: http://macrosano.com/macrosanoim1643/ume-sho-kuzu/

  • Zumo de naranja recién exprimido con miel, calentado al fuego (nunca al microondas). La miel idealmente, de eucalipto. Este remedio despeja las vías, aporta todos los beneficios nutricionales y curativos de la naranja y la miel y encima está buenísimo. Yo tomo un vaso al levantarme para cortar la tos y despejar la garganta y otro al acostarme, y duermo mejor.
  • Gárgaras de miel y limón para mucosidad persistente.
  • Sopas y caldos de cebolla. Las propiedades múltiples de la cebolla para estas afecciones no necesitan explicación. Añade ajo si te gusta o si quieres reforzar el efecto.
  • Alimentos a incluir en el menú: cremas de verduras, sopas con miso, algas.
  • Aromaterapia. Importante: sólo a partir del tercer mes de embarazo y con consejo profesional:
    • En el ambiente: poner en el difusor de esencias naranja dulce, limón y lavanda.
    • Via tópica: aplicar en el arco del pie 1 gota de niaulí y 2 de eucalipto radiado, al menos 3 veces al día y máximo 4 veces.

 

Remedios naturales que es preferible evitar, limitar o dejar como “último recurso” durante el embarazo:

– El jengibre (infusión de jengibre fresco): calienta, despeja y ayuda con la mucosidad, pero especialmente durante el primer trimestre debe ser tomado con mucha moderación por ser capaz de provocar contracciones. Por lo tanto, limitar.

– La equinácea (tintura o infusión): su alto poder estimulante del sistema inmune y antiinflamatorio la convierten en el remedio natural favorito para estas dolencias, pero durante el embarazo debemos dejarla para usarla sólo si realmente estamos muy malitas y en dosis muy bajitas. Consulta con un profesional.

– Tomillo tujanol ingerido: al elevar la presión sanguínea lo dejaremos de lado por esta vez.

– Esencias de ravintsara, laurel, menta: a evitar durante el embarazo en general.

– Bálsamo de tigre y otros productos con alcanfor: a evitar durante el embarazo.

La recomendación de no usar estos remedios puede ser por sus efectos secundarios o puede deberse a falta de estudios en profundidad que confirmen su inocuidad. Recuerda siempre consultar con un profesional.

 

En definitiva, el dolor de cabeza, congestión, sensibilidad a la luz, picor de garganta, dolor de garganta, dolor del cuerpo, estómago sensible, fríos, sudores… son síntomas normales y no son tan difíciles de sobrellevar con algunos cuidados. Realmente un constipado es una dolencia menor, pero estamos tan acostumbradas a “no sufrir” que estar tan malitas dos o tres días suele resultarnos incómodo e incluso preocupante. Acuérdate de que ahora necesitas cuidados extras y ¡confía en tu cuerpo! 🙂

Consulta siempre a un profesional ante cualquier síntoma extraño o persistente.

 

Bibliografía de los remedios:

Clark, D. (2015). Aromatherapy and herbal remedies for pregnancy, birth and breastfeeding.

Pérez-Calvo, J. (2003). Nutrición energética y salud.

 

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