Una de comadreo: mi menstruación y sangrado libre.

Hace tiempo que quería escribir unas líneas sobre mi menstruación y el sangrado libre, para compartir mi vivencia por ahora (que está en continuo cambio), para conocer la vuestra y por si acaso puede servir mi humilde experiencia para animar a alguna mujer a explorar su forma de vivir el ciclo.

Cómo empezó todo no lo sé, porque fue gradual. Mi ciclo menstrual era bastante “agradecido” antes: largos ciclos, sin dolor, poco sangrado, apenas tres días de sangre.  Pero  notaba unos cambios de humor brutales, y cuando tomaba la píldora/parche/aro casi me volví loca. Me sentía muy inconsciente, muy espectadora pasiva de mi vida hormonal y cíclica.

En realidad creo que fueron mis creencias personales, espirituales, las que me empujaron a investigar, y la evolución ha sido a la par, pero intentaré atenerme al tema físico.

Libro: "Luna Roja" de Miranda Gray
Libro: “Luna Roja” de Miranda Gray

Primero, en Internet visité mil páginas, y luego, me compré el libro “Luna Roja”, en la librería Gandal, no se me olvida, en Vigo, y ahí fue el empujón fuerte. Y justo a tiempo.

Porque en esa misma época empezaron los vaivenes fuertes. Ahora estoy descubriendo que muchas mujeres (sobre todo sin hijos) tienen estas sacudidas entre los 28 y los 35 años: la regla cambia, el cuerpo cambia, se tambalean pilares y metas, a veces entra el instinto maternal… Mis síntomas eran enormes retrasos, con la consecuente locura hormonal y reglas apocalípticas; sentirse embarazada; estar tan embargada por el instinto maternal que lloraba sin control, sin saber por qué, en ciertos días, cada mes. Hinchazón, malhumor, sentirme errática, cambiar radicalmente prioridades en mi vida, alejarme brutalmente de quien quiera que no me comprendiera. Me puse a investigar mi ciclo y con escasa sorpresa averigüé que mis llantos coincidían con mi fase ovulatoria. La ginecóloga, por supuesto, no tenía respuesta para mí. Ahora comprendo muy bien que no la tuviera. Sólo una misma puede bucear en sus propias profundidades. Nadie tiene ninguna receta mágica, ninguna explicación “racional”. (Por cierto que soy poliquística, como sospecho que muchas otras que han tomado la píldora, y eso no es excusa para estos desajustes)

Mi ciclo menstrual me hablaba a gritos y empecé a tomarme muy en serio escuchar y dar alguna señal de estar recibiendo el mensaje. Compré un librito que acababa de nacer: el Manual de ginecología natural.

Descubrí asombrada que en verano, cuando me hinchaba a salmorejo y gazpacho, las reglas eran brutales, con dolor, con hinchazones épicas, cargantes. Y así fue como descubrí que el tomate tiene un efecto de fomento de inflamaciones existentes (sí, ya sé que se dice exactamente lo contrario, pero depende de en qué fuentes). Los huevos con sus estrógenos también, a evitar. Fuera los lácteos esos días. Fuera la soja. Fuera el azúcar refinado y los aditivos para siempre. Mejoría inmediata.

Me centré en la meditación, en la dieta, cambié los productos higiénicos… copa menstrual.

Mi Meluna roja, mi vieja amiga
Mi Meluna roja, mi vieja amiga

Es un cambio de chip muy grande, recoger tu sangre, disfrutar de ese maravilloso olor ligeramente metálico (descubrimiento: la regla no huele mal: ¡huele maravillosa!), mirarla, conectar, comprender. La llevé mucho tiempo, pero algo no me encajaba (disculpad la broma). Meterme algo dentro y “no tener la regla” durante 10 horas no me iba.

Me pasé a las compresas de tela.

Y fue entonces cuando me di cuenta de que, gracias a haber usado la copa (y sin quitar mérito también a mi camino de autoconocimiento), había aprendido a sentir la sangre resbalar en el punto exacto antes de caer. Me acordaba de que una vez leí que las mujeres de ciertas tribus nativas norteamericanas tenían un tipi menstrual en el que sangraban juntas. ¿Sabían cuándo iban a sangrar?

Por aquel entonces trabajaba en una oficina. Empecé a levantarme e ir al baño al sentir la sensación. Era un poco un reto divertido. Esto fue evolucionando y afinándose: cada vez era más precisa en cuanto al momento y el margen de tiempo que tenía para ir al baño. Aprendí a “escurrirme”, a sacarme la máxima sangre posible, por ejemplo si sabía que no podría ir al baño en un rato. Aprendí a retener el sangrado unos segundos. Me hice limpiezas depurativas de todo el cuerpo, del útero también. Lo noté mucho: las reglas después de depurar eran un poema.

Esta fase duró un año o así.

No sin baches, porque mi regla seguía furiosa. Recuerdo que el terremoto de Lorca lo sentí estando dentro del hospital, en urgencias, acojonada por mi propio terremoto menstrual y pidiendo por favor que me miraran porque algo iba terriblemente mal. No encontraron nada, por supuesto. Los microscopios, test de embarazo y mil análisis de sangre no captan esas sombras.

100 mts lisos menstruantes
100 mts lisos menstruantes

A lo largo de este camino empecé a sentir las pulsaciones del útero, y cada vez más frecuentes: cuando comía algo delicioso, cuando veía a un niño reír, al saludar a ciertas personas muy queridas, y llegó un momento en que eran las pulsaciones las que me indicaban lo feliz que me hacían ciertas cosas, antes incluso de ser yo consciente de ello. Esto, durante la regla, se traduce en derrame de sangre inmediato, ya lo sabéis, vamos… Jejeje. Reír de un chiste y echar a correr al baño. O llegar a casa de familiares y correr los 100 metros lisos para llegar al WC a tiempo de sangrar sólo de la alegría de verles.

Y entonces llegó el momento que me sorprendió. Había dejado ya el trabajo, estaba en clase en la universidad, una larga clase de hora y media, y por algún motivo mi cuerpo entendió que no era el momento: se aguantó, pero de forma inconsciente, porque conscientemente puedo retenerlo un poco pero no una hora y media, desde luego.

No es ya la comunicación entre “yo” y mi cuerpo lo que se manifestaba: era mi cuerpo escuchando a mis circunstancias y actuando por mí, en sintonía total.

Más cambios: ya no siento que voy a sangrar porque note la sangre resbalando en mi vagina, sino que lo noto antes, dentro, noto nosequé, supongo que el palpitar del útero, y sé que pronto toca expulsar. Noto perfectamente que cualquier tensión que suceda en ese rato tiene como consecuencia que retengo inconscientemente y que a continuación empieza una molestia, un suave dolor.

Y poco después llegó el segundo “shock”: me empecé a despertar por la noche para sangrar. Tuve miedo de que me interrumpiera el sueño. Pero sólo sucede en los días fuertes y la verdad, mi manía por no “hacérmelo encima” ha crecido muchísimo estos años y prefiero levantarme antes que mancharme. Cuando alguna vez he tenido que dejar que la sangre caiga en la compresa, me he sentido tristona. Quizá como un bebé mayor cuando se hace pis en el pañal. Por cierto, ahora sí que soy firme creyente en el método sin pañales. Jeje.

Compresas lindas de Porteo Natural
Compresas lindas, acogedoras, alegres, de Porteo Natural

Ah, porque sí: por ahora, sigo usando compresas, de tela, claro (o desechables de algodón orgánico si estoy de viaje –¿por qué?). Las uso aún porque siempre hay una gotita residual, porque nunca se sabe si por cualquier cosa necesitas llevarla, y  porque me hacen sentir bien. Son acogedoras, suaves, me resultan placenteras y tiernas. Y son bonitas, no desdeñemos eso, que esos detalles son importantes esos días. Así que no, no me sangro encima, no mancho las bragas (o no demasiado 🙂 ) y últimamente ya tampoco recojo la sangre porque ya casi no mancho las compresas (antes la recogía, en mi orinalito de loza, y es cierto que es maravilloso: con la copa, la sangre recogida, y con el sangrado libre, la sangre que quedaba en las compresas). Quizá más adelante intente recogerla de nuevo, pero es que con el sangrado libre siempre acabo orinando 😀 Como son músculos conectados… aunque quizá consiga dominarlos más.

Por cierto, habréis visto estas fotos reivindicativas y artísticas que circulan de mujeres chorreando, manchadas, bragas blancas… etc. Hay alguna muy bonita, pero para mí, mi menstruación no es así: es pulcra, es limpia, es íntima y está muy bien que lo sea. Esa sangre cae donde yo la pongo, o bien para retirarla o bien en un lugar útil y aprovechado como mis plantas o una pintura menstrual. Entiendo y respeto lo que desean estas mujeres con estas imágenes pero quería decir que yo no lo vivo igual. Cada una somos un mundo, evidentemente. Yo no voy a sacar mis entrañas para que “me vean”. Entiendo que mi luna es exactamente lo opuesto. Ahora sí, sacar mis lindas compresas para enseñarlas… algunas con veladas manchitas que no se han ido… eso lo he hecho muchas veces con amigas y familia 🙂

En fin, el siguiente paso fue darme cuenta de que aguantarme el sangrado me provocaba un dolor generalizado en toda la zona de los riñones. Esto me hizo reflexionar mucho sobre todo lo que se ha dicho sobre las causas emocionales del SPM, y la importancia de los hábitos alimenticios, laborales y sociales esos días.

Si algo tan suave y consciente como impedir el sangrado unos minutos provoca ese dolor, y si mi cuerpo sin hacer yo nada reacciona a cualquier tensión “cerrándose”, y si sabe perfectamente si estoy en clase o en casa y se aguanta solito, qué no hará un horario, una conversación tensa, una necesidad frustrada, un obligarse a seguir tirando del carro mientras menstrúas.

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Todas las fases de tu vida, pasadas y futuras, se conmueven al estudiar tu ciclo

Para mí es imposible disociar mi camino con mi ciclo de mi crecimiento personal y espiritual.

También creo que ha sido extremadamente importante profundizar en todo el ciclo femenino, desde niña a menopausia, incluyendo embarazo y parto, aunque yo no los haya pasado.

Y por cierto, viceversa: profundizar en el ciclo te aporta cambios muy importantes, físicos, de perspectiva, de comprensión y de hábitos de cara a la concepción, embarazo, parto, problemas futuros, menopausia. Además, ahora mis hormonas no me ahogan de esa forma tan dramática si estoy en conexión con mi ciclo y sus interminables capas de profundidad. Y yo las entiendo a ellas, así que todas felices.

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En cada fase del ciclo tenemos unas potencialidades que si comprendemos y cultivamos nos permiten sentir una enorme plenitud y conexión.

Creo que ahora me llevo de maravilla con mi cuerpo: mis reglas son extremadamente puntuales, como nunca. Y en ciclos de 28 días. Yo misma me sorprendo (y le doy las  gracias a mi querida compañera de trabajo y de descubrimientos, Susana, porque fue ella la que me “pegó” el ciclo de 28 días que mi cuerpo parece amar, y eso que hace dos años que ya no estoy con ella cada día).  ¡Ah! que no se me olvide que ha sido un paso importante usar el método sintotérmico (ahora uso el de la temperatura sencilla) como método anticonceptivo, para conocerme y para cambiar mi modo de vivir mi ciclo y mi sexualidad.

Ha cambiado mucho, mucho, mi ciclo, tengo muchísima consciencia (y mucha más que aún me falta) sobre mis cualidades personales en cada fase y les saco todo el partido, lo cual afecta a mi ciclo, a mi alegría, a mi sentirme completa. Si pudiéramos hacer un calendario que reflejara los días en que Úteros se ha indignado y ha dado largas peroratas, cuando ha llamado a la acción, y los días en estoy más “hermana”, por ejemplo, se verían fielmente reflejadas mis yoes cíclicas retozando en libertad 😀
Ahora, curiosamente también, me suelen doler bastante los días fuertes de regla, cosa que jamás pasaba, y que asocio a que soy más sensible a la tensión, a retener cuando estoy en público y también a causas emocionales nuevas. Pero con infusiones (me va bien la salvia y la hoja de frambuesa) y métodos fisiológicos (retumbar la voz, quietud, cuclillas, calor, presión, masturbación) lo voy controlando.

Conocer a las mujeres de mi familia y su historia es un trabajo imprescindible (que se inició con Erika en el Camino Rubí y que completé con nociones de Biodescodificación) y a veces surgen “casualidades” o conexiones sorprendentes… fechas de concepción o parto… sucesos… abortos… etc. También, dada toda la información que he recopilado y con muchos de los factores de mis desarreglos claros, he probado una pequeña psicomagia, de la que claro, no puedo hablar, jeje. Pero la regla no me ha dolido nada, nada, después de hacerla (y no era ese el resultado que esperaba, así que ha sido ¡Tachán! total).

Y bueno, pues yo creo que ya os he contado todo, ahí en plan comadreo total, sin más motivo que el gusto de compartirme. Os dejo enlaces a otros artículos sobre el tema, y para enlaces a libros, páginas y talleres, no los repito porque están todos en la sección Menstruación.

¡Ah! Y esto del sangrado libre es mi camino. No pretendo decir que tenga que ser el vuestro: cada una tiene que encontrar su manera consciente de vivir su ciclo… Un besazo.

http://recibetuluna-notas2.blogspot.com.es/2012/06/sangrar-libre-mente_30.html

http://danzademujer.blogspot.com.es/2013/04/menstruacion-sangrado-libre.html
http://viajealciclomenstrual.wordpress.com/2013/05/13/sobre-otra-revolucion-menstrual-el-sangrado-libre/

http://porteonaturalblog.wordpress.com/2013/01/12/conoce-tu-sangre-practica/

http://femeninoyplural.blogspot.com.es/2013/11/13-beneficios-del-magnesio-para-la.html?spref=fb

Y vosotras, ¿tenéis buenos consejos, buenos trucos, ideas que puedan beneficiarnos a las demás en la vivencia consciente del ciclo menstrual? 🙂

N.B: He probado los consejos de Mónica y algunas mujeres más (ver comentarios) y el dolor ha remitido considerablemente. Efectivamente, era simple tensión. 🙂

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28 comentarios en “Una de comadreo: mi menstruación y sangrado libre.

  1. Yo, mujer con dolor menstrual desde los 14 años (3 años más tarde de que me bajara por primera vez) he descubierto a mis treinta y tantos, que no me duele si el mismo día que me baja o el día anterior paro, me cuido, me tumbo, leo, reflexiono, como y bebo cuando y como quiero aunque conviva con más gente. Entonces, no hay rastro de dolor, mi cuerpo no me grita, entiende, siente que lo he escuchado, que es momento de desacelerar el ritmo, de mirar por y para mí, de respetar la marea de subida y bajada que vivo como mujer cíclica cada mes.

    1. ¡Gracias, María! Qué importante lo que comentas. Sí, hay que reordenar las prioridades porque parar a veces se hace muy difícil. Yo aún lucho por priorizarme a mí, pero voy avanzando. Qué bonito, gracias.

  2. Gracias por compartir tu experiencia en tu ciclo menstrual. Hace poco que me doy cuenta de la importancia de escuchar mi cuerpo, mis sentidos, todo lo que sale de yo mismo haciendo la relacion con mis ciclos. Voy a contar tambien un parte de mi historia. Soy de una familia de mujeres que tiene ovarios polykistos, mi abuela, mi madre, yo mismo desde mis primeras reglas, desde siempre. Se nota con ciclos muy irregulares, a veces reglas hemorrágicas, y dificultades a tener hijos. Viajando por suramerica, hice lo que se llama una “dieta” con plantas sagradas. Sagradas porque nos aprenden, nos limpian, nos ayudan a deshacer les nudos conscientes y inconscientes de la psyche. No lo hice con la idea de curar mi feminidad y su expresion en mis ciclos menstruales, pero fue super fuerte en este tema. He podido sentir la feminidad de todas las mujeres de mi linaje, feminidad que habia sido completamente ahogada por las costumbres de la época que no permitian a las mujeres de exprimirse y vivir libremente (mis abuelas eran de italia y maghreb), y mi madre casi nunca se senti libre, la conozco. Senti tambien un miedo profundo, casi pánica a la idea de tener hijos, y de esto no me daba cuenta conscientemente. Este miedo me recuerdo cuando mi madre hablaba de su abuela, diciendo que cerraba las piernas cuando su marido entraba en la cama porque tenia miedo de estar embarazada, por miedo. Miedo de que? Morir durante el parto era frecuente, o miedo de tener otro hijo que alimentar? No se, en verdad. Pero ya su hija tenia ciclos irregulares y ovarios polykisticos. Feminidad ahogada y miedo…..recuerdos que no son mios pero que me pertenecen o me pertenecían, porque desde esta experiencia mis reglas no llegan 2 veces al ano como antes sino cada mes. Que alegria cada mes!! Increible y inesperado! Les ayudo con agua que pongo a la luz de luna llena y todo fluye (excepto en los meses en que tengo muchas emociones no muy guapas).
    Al leer tu texto entiendo que tengo todavia muchos aspectos de mi querido ciclo a explorar, pero ya soy tan feliz de sentir mi feminidad que se exprima cada mes!!
    Loreline

    1. Loreline, gracias por tu experiencia transgeneracional, es muy reveladora. Desde luego que nunca me lo había planteado y al leerte he entendido muchas cosas de mí misma. Al liberarnos nosotras liberamos al mundo y futuras generaciones.
      Por cierto, probaré lo de poner el agua bajo la luna llena y beberla al día siguiente, me parece precioso.

  3. El último año he estado experimentando con la menstruación y aunque uso compresas de tela, porque me gustan, no las necesito. A mi no me produce dolores sostener la sangre en mi útero y abrirlo después y en la cama, suelo aguantar hasta despertarme. En uno de mis cursos una mujer de procedencia peruana me contó que las mujeres indígenas no usan ropa interior ni compresas y que su sangre no resbala por sus piernas; sino que la depositan cuándo y cómo quieren. Y comencé a experimentarlo. Es fascinante ver cómo responde el cuerpo.
    Gracias por la entrada. Me parece muy buena.

    1. Gracias, Mónica por tu aportación, me haces pensar que ¿quizá se puede retener sin provocar tensión? Tendré que experimentar… o ir a uno de tus talleres 😉
      Por cierto, tu relajación del útero ha sido uno de mis pasitos en el camino. Lo recomiendo en el blog. Gracias a tí.

  4. Leyéndoos me surge una pregunta. Durante mucho años (desde que tengo la menstruación, diría yo) durante las noche no sangro o apenas lo hago y al levantarme por la mañana e ir al baño cae una buena cantidad al WC. Siempre he pensado que se debía al una cuestión de gravedad. Que al permanecer tumbada el flujo no descendía, que se acumulaba (nunca pensé si en el útero o en la vagina) y al incorporarme por eso salía (por la gravedad).
    Hasta hace bien poco me planteaba pocas cuestiones con respecto a mis ciclos y mi cuerpo, por lo que no tenía ni idea del papel que juega el útero en la expulsión de la sangre durante la menstruación. Me hacía la idea de que era un recipiente prácticamente inerte. Pero ahora habiendo indagado algo más y tras leeros me planteo si el “no sangrado” nocturno se debe a una cuestión de retención inconsciente. ¿Le pasa esto de no sangrar durante la noche a otra gente?

    1. Hola, “aa”. Pues no tengo los conocimientos como para saber el por qué, así que a ver si alguna guerrillera más se anima a compartir su experiencia y entre todas sacamos conclusiones. Yo, antes de empezar con mi profundización en mi ciclo, también notaba menor sangrado por la noche, que creo que es lo normal, y lo atribuyo a el estado de aletargamiento (quizá en el sueño el útero no pulsa tanto) y a la gravedad, como dices. Hoy en día, por la noche sólo me despierto para sangrar un par de veces, cuando de día habrían sido entre 5 y 10 viajes al baño en ese mismo intervalo de tiempo, y además como dices, sangro mucho al despertar por la mañana e incorporarme de la cama.
      ¡Interesante pregunta!

      1. Chinchi
        cómo me gusta leerte!
        el caso de el no flujo por la noche se debe a estar acostada, la gravedad y la posición única de cada útero en cada cuerpo 🙂
        un abrazo gigante
        E.

      2. Yo solo sangro por la noche el primer dia, los otros 2 o tres duermo sin ninguna proteccion, igualito a ti me levanto a orinar y sangro. yo tambien lo relacionaba con la gravedad.

  5. nos hemos desprogramado. vivimos ajenas a nuestro cuerpo. y es una lástima. yo estoy cada vez más en paz conmigo misma y aunque lo veo difícil, quizás un día yo también hable de sangrado libre en primera persona.
    gracias por tu post. muy completo e inspirador.
    saludos!

  6. Cuando comence a menstruar, cuando tenia como 10 años, yo era asi, sentia cuando iba a sangrar iba al baño y descargaba, casi no manchaba las toallas, como mi mama se dio cuenta de que casi no gastaba toallas me pregunto a que se debia y le dije que yo iba al baño a ”sangrar” ella me reprimio me dijo que eso estaba mal y que debia dejar que la toalla lo absorbiera, yo odiaba esa sensacion la de no poder moverte en el momento de la descarga por miedo a desbordar la toalla, pero me acostumbre ahora ya no percibo la descarga, uso la copa menstrual, intentare re-sentirla de nuevo cuando este en casa.

  7. Hola! Me ha gustado mucho leer tu entrada sobre tu experiencia con el sangrado libre. Me he sentido muy identificada con muchas cosas, y todos los pasos hacía el sangrado libre. He escrito algunas entradas sobre el sangrado libre en mi blog, y no hay mucha información, así que me alegro de leer tu experiencia, comparar y compartir. Si te parece bien me gustaría poner un enlace a tu blog desde el mío, danzademujer.blogspot.com.

    Un abrazo, Sofía

  8. Me parece fascinante lo que comentas, yo hace tiempo que quería probar lo del sangrado libre pero supongo que mi cuerpo no está lo suficientemente entrenado. Hasta ahora sólo había encontrado a otra chica por internet que lo mencionase, y decía que desde que notaba la sangre tenía unos dos o tres minutos para ir al baño. Yo he notado desde siempre notar la sangre caer, supongo que porque desde niña he usado compresas de tela, pero siempre pensaba que desde que la sientes ya no puedes hacer nada porque ya has manchado, y recién ahora estoy aprendiendo que sí tienes un pequeño margen para ir al baño.
    Una cosa que me interesa mucho ¿cómo fue el proceso para notar las pulsaciones de tu útero? ¿Lo sientes incluso cuando no tienes la regla?
    Un abrazo grande.

    1. Gracias por tu aportación, Artemisa. El proceso para notar las pulsaciones ha sido hacer meditaciones, interiorizaciones, cambiar hábitos personales, relajarme, y escuchar mucho. No te sé decir nada más concreto. Todo lo que me ha llevado a ello está en este artículo y en la sección de menstruación. 🙂
      Sí, lo noto con la regla, de hecho muy especialmente con la regla.
      ¡Muchas suerte en tu camino y un abrazo!

  9. Qué hermosa experiencia, muchas gracias por compartirla!!

    Yo desde este año empecé a usar la copa menstrual, y me ha cambiado la forma de experimentar la menstruación. Aún estoy muy lejos de “contener” el sangrado o sentir el latir del útero (a veces siento pulsaciones en el bajo vientre, pero me pasa en momentos aleatorios, o al menos eso me parece), pero escuché varias experiencias de mujeres al respecto y confío en ir conociendo mi cuerpo de a poco, paso a paso.

  10. Gracias. Encontrar ahora mismo esta publicación era justo lo que necesitaba. Andaba decaída, solitaria, perdiendo el tiempo en la web cuando, de pronto, me he topado con el tema del sangrado libre y al buscar más he encontrado este blog.
    Sin leer nada más al respecto, esta entrada ha despertado en mí todas las preguntas que necesitaba hacerme. Soy enfermera recién graduada, sin trabajo, me encantaría ser matrona, soy una enamorada de la ginecología y obstetricia naturales, aunque reconozco no saber casi nada.
    Con tu texto has despertado en mí una enorme necesidad de aprendizaje que en estos días de desorientación en los que me hallo es justo lo que necesitaba sentir.
    He abierto un montón de pestañas con cada término escrito por ti que me fascinaba.
    Me dispongo a investigar cada uno de ellos y a seguir creciendo como mujer, conociéndome, implicándome en mi naturaleza. No sé hacia dónde me llevará este nuevo rumbo que acabo de tomar, pero pienso disfrutarlo plenamente y, para ello, quiero volver a darte las gracias.
    Sigue así, por favor.
    Un abrazo 🙂

    1. ¡Cristina! Gracias por tus palabras. Me alegro muchísimo de que transformes tus energías en otras que te hacen más feliz. Es maravilloso pasar del deseo a la acción. Y la información es poder. Necesitamos muy especialmente personas como tú que estén “en el ajo”.
      Mil besos y mucha suerte 🙂

  11. Por lo regular registro en mi agenda los días menstruales pero nunca me fijo cuándo me va a tocar; me pasa que de repente me acuerdo de la menstruación y curiosamente me llega dentro de un par de horas más. Yo lo tomo como un aviso, deberé estar más consciente de eso porque la verdad me encantaría poder sentir la llegada exacta de la menstruación y dejarla salir a voluntad. En estas últimas semanas he estado de comunicarme con mi útero, de sentirlo más, me coloco las manos en el vientre, lo siento y le hablo.

    1. Que buena intuición! Tus oídos a tu cuerpo están bien abiertos, cultivarlo es maravilloso. Yo sueño que sangro y lo sueño justo después de la ovulación. Mi cuerpo me avisa de que la regla bajará y también de que no estoy embarazada! Es pura magia.

  12. Leerlas es un remanso…pensé que me estaba volviendo loca al sentir que mi útero respondía como niño pequeño al ver a alguien o al sentir algo. Pero aunado a estas sensaciones y al reconocimiento de mi femenidad (soy la típica que nunca puso énfasis en sus cíclos, sólo en la escuela, el trabajo, estudiar y ser exitosa…) me ha llegado casi a la par la amenorrea! No lo entiendo!! Justo cuando comienzo a sentirme “mujer” a entablar una relación de amor con mi cuerpo, se para la regla. Llevo 3 meses sin señales de mi periodo, y ya descarté embarazo luego de varias pruebas de orina, una de sangre y una ecografía en la cual tampoco me aparecen quistes (antes sí los tenía). Eso sí, siempre he tenido renuencia a un embarazo, francamente no siento que sea lo que quiera por lo menos ahora… ¿Qué me estará pasando? ¿Qué puedo hacer? No quiero estar embarazada pero tampoco quiero dejar de tener mi regla, me hace sentir como media mujer 😦 ayuda.

    1. Querida amiga, no haber vivido tus ciclos y no querer vivir este de ahora son similares situaciones… lo que los médicos llaman “ausencia de regla” no es sino la cuarta fase vital, una de las más poderosas, con mucho que profundizar y mucho que sanar… la fase de la Bruja.
      Muchos besos y animos

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