Ejercicios de terapia menstrual

Extraídos de “Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual” de Miranda Gray.

Ejercicio 1. Escúchate para comprenderte.

Para conocer tu ciclo y el modo en que te afecta, puedes hacer un pequeño diario. ¡Ah, imposible, no tengo tiempo! Bueno, son apenas cinco minutos diarios, justo antes de dormir, durante los cuales te puedes conceder el regalo más difícil de encontrar hoy en día: tiempo para expresarte y escucharte libremente.

Coge una pequeña agenda y anota cada día:

Fecha. Día del ciclo. Fase lunar (basta con que te fijes en qué día es luna llena, nueva, cuarto creciente o cuarto menguante). Sentimientos (¿feliz, triste, en paz, activa, sociable, retraída, intuitiva, sensible, irritable? ¿te apetecen ciertas actividades o prendas de vestir?) Sexualmente, (¿estás cariñosa, espiritual, exigente, erótica, sexy, vacía…?) Salud (¿tienes molestias de cualquier tipo, estás estresada, tienes ganas de ciertos alimentos?) Sueños (se evaporan con facilidad al despertar, así que anótalos antes de levantarte, sin apenas abrir los ojos, sin cambiar de posición en la cama).

Observarás que existe un ritmo interior, que todo se repite, tu sueños se intensifican en ciertos días, que tus cambios tienen una lógica, y el mero hecho de saberlo te hará sentirte mucho, mucho más segura de tí misma.

Ejercicio 2. Establecer un vínculo consciente con tu útero.

“Al reconocer que la mente está unida al útero y que cada uno reacciona ante los cambios que se producen en el otro, el nexo se transforma en una herramienta por medio de la cual puedes aceptar e integrar a tu vida ciertos síntomas como el ciclo irregular, los dolores durante los días del período o la tensión premenstrual. Practica este ejercicio en cualquier momento, no es necesario que lo hagas siempre en una habitación tranquila.

Cierra los ojos y relaja el cuerpo. Mientras espiras imagina que todas las tensiones y preocupaciones de la vida cotidiana salen de tu interior y caen sobre la tierra. Deja que tu mente recorra tu cuerpo, parte por parte, tomando conciencia de la totalidad. Ahora concéntrate en tu útero: las trompas de Falopio se encuentran a cada lado y los ovarios en los extremos. Céntrate en uno de los ovarios y luego en el otro. Tal vez comiences a sentir más calor o tensión en esa zona.  Ahora visualiza cómo el útero aumenta de tamaño hasta abarcar todo tu cuerpo. Siente cómo las trompas de Falopio se extienden desde tus hombros y visualiza tus brazos, que se abren como ramas y están cargados de huevos cual si fuesen frutos en tus manos.  Deja que la energía creativa de tu útero emerja desde tu interior, circule pro tus brazos y llegue hasta tus dedos hasta hacerlos hormiguear. Asimila completamente la imagen de tu útero.

Poco a poco baja los brazos y deja que tu útero vuelva a su tamaño normal. Reconoce mentalmente su presencia y luego toma conciencia del resto de tu cuerpo. Por último abre los ojos y respira profundamente.

Después de este ejercicio es probable que te sientas muy serena o que sientas la necesidad de crear algo con el fin de utilizar al energía que ha surgido. ¡Adelante!

 

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